joecool2002
06-jun-2003, 02:32
Amigo siento que te debo una disculpa, te prometi el cuento en una semana y ya llevo mucho mas pero he tenido infinidad de trabajo, y como es lo que me da para comer pues primero las obligaciones, pero no me hago el desentendido, estoy en ello amigo, dame unos dias mas y te mandare el resultado de tu idea.
gracias.
:cool:
joecool2002
06-jul-2003, 08:11
Bueno nuevamente una disculpa por el tiempo que he estado ausente, demasiado trabajo y ya saben hay que comer.
No se de que tanto me he perdido pero aki andamos de nuevo para divertirnos, por lo menos me doy cuenta de que el buen tona no cambia, sigue igual de ...
pero bueno, aparte de la disculpa quiero decirte mi buen graf y a todos aquellos interesados que no me he olvidado del cuento, he andado desarrollando por ahi algunas cosillas a ver que sale, pero como ando haciendo una pagina web experimental deseo colocarlo ahi cuando este acabado, por lo pronto les dejo algo que salio dentro del proceso del rollo, espero les guste, tiene cosas del producto final pero loquise hacer para tener algo que presentar y cumplir con una palabra que di, en si es solo diversion.
cuando la pagina este funcional y el cuento hecho les aviso la direccion, es mas espero participen en ella.
y bueno, aki les dejo el producto de mi cabeza, leanlo y opinen que solo con criticas el ser crece.
:cool:
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La Hora Final.
Por MORFEO(joecool)
El clamor de la batalla inundaba los oídos de los que aun quedaban en pie, el hedor de la muerte llenaba los pulmones por completo, el aire se contaminaba con la mortalidad del ser y los campos sembrados de cadáveres eran alimentados por la sangre de las entrañas de los cuerpos destrozados.
El fuego se levantaba como mudo centinela de los horrores vividos por años.
Pero por fin, era el final, la batalla de alguna manera llegaría a su ocaso para bien o para mal, la luz por fin vería un nuevo amanecer, o la eterna oscuridad cubriría el mundo con su manto frió y despiadado.
La criatura frente al héroe se erguía en todo su esplendor, con un rostro bello, digno de cualquier ángel caído, solo los muy sabios o desafortunados si se atrevían a mirar en la profundidad de sus ojos serian capaces de adivinar toda la maldad y perversión que su negro corazón tenia para repartir sobe la faz de la tierra.
La mirada impasible de París no se apartaba del demonio, luchaba contra los seres negros que conformaban él ejercito de la bestia, pero su mirada se perdía en los confines del ser de la misma, había prometido y se había prometido destruir de una vez por todas al eterno, y su momento se acercaba, podía sentir el palpitar del negro corazón de la bestia, cada vez mas fuerte en sus oídos, cada cuerpo de los seres negro que su espada atravesaba era una paso mas que avanzaba hacia la destrucción del mal eterno, era un segundo mas que restaba al infinito tiempo que había tardado en cumplir su promesa.
Los pocos hombres que quedaban ya, aun luchaban con fervor tratando de detener a las fuerzas del abismo que deseaban apoderarse de los terrenos de la orden de San Jorge, los sabios se encontraban dentro, protegidos por los últimos caballeros de la orden, los hombres del pueblo habían ofrecido su alma por ellos, y la mayoría ya había entregado su ultimo suspiro a la causa, el numero de hombres mermaba por decenas, y al parecer por cada alma caída de los hombres, 2 mas se levantaban por parte de los obscuros.
La espada de Paris se abría paso lentamente, destruyendo, bajo sus pies sentía los cuerpos de sus amigos, de los hombres que habían preferido pelear a su lado a seguir bajo el yugo de la maldad de la bestia, de esa bestia que masacraba y se alimentaba de hombres, mujeres y niños por igual, de la bestia que había hecho suya la campiña, de esa bestia que con solo estirar su mano podía alcanzar a cualquier ser vivo y alimentarse del, aunque fuera solo por diversión, la leyenda contaba que el eterno caminaba sobre la tierra alimentándose y destilando sangre desde los tiempos de Jesús, se decía que una mala decisión por parte de este le había negado el descanso eterno y lo había convertido en lo que es ahora, una sombra de lo que en vida fue, una peste para el mundo, sin descanso, y a sí mismo pese a la maldad que el hijo había desatado en la tierra, la misma leyenda aseguraba que la bestia no podía morir, que su maldad podría ser encadenada momentáneamente pero con seguridad nunca podría ser disuelta para siempre.
Pero París no lo creía así, tenia la plena seguridad de que todo mal puede ser conquistado, estaba determinado ha hacer que el corazón de la bestia dejara su ultimo latir atravesado por la punta de su espada, no podía hacer nada mas después de ver las atrocidades que el eterno había realizado por la tierra a través de los años que la persecución había durado.
Siempre que París se acercaba lo suficiente a la bestia, esta desaparecía de su alcance, como si supiera siempre cada uno de los movimientos del héroe...
Pero aquí y ahora, casi frente a frente París sabia que la persecución terminaba.
El numero de los obscuros seguía creciendo y en un momento París se vio totalmente rodeado de ellos, su espada seguía matando, pero ellos seguían levantándose del infierno, París se encontraba casi sumido bajo cuerpos de demonios, el hedor era insoportable, París respiraba solo muerte, y aun así no se detenía, seguía avanzando, abriéndose paso hacia el triunfo final.
En un momento dado París pudo liberarse de la opresión del enemigo, pero su triunfo momentáneo se vio cruelmente opacado al ver que su presa no se encontraba mas ante sí, su mirada recorrió el breve espacio y su alma se destrozo al darse cuenta de que las puertas de la fortaleza de la orden se encontraban destruidas, abiertas de par en par, dejando libre el paso al mal eterno y este sin duda se encontraba ya pisando el suelo santo del santuario.
París levanta la vista hacia el negro cielo intentando encontrar una respuesta del Dios que había puesto a la bestia sobre la tierra, intentando obtener una explicación que no llegaba, muy dentro de su corazón y alma, maldijo al todo poderoso renegando de sus decisiones, ahora la promesa ya no era para Él, ahora sus motivos eran menos nobles que al principio de su caza, ahora destruiría a la bestia solo para demostrarle que sus equivocaciones podían ser arregladas por un simple mortal.
Sin importarle mas la batalla de afuera París corrió hacia el interior de la orden, tal como lo esperaba el mismo escenario exterior se encontraba ya alojado dentro de los muros de la orden, se notaba el paso de la bestia gracias al rastro de cuerpos destrozados, los últimos caballeros de la orden habían caído bajo las garras del eterno, en un momento dado el corazón de París se lleno de miedo, se detiene en seco y piensa, si varios caballeros no habían podido hacer mella en la bestia, que oportunidad tendría el?
El conocimiento de la posibilidad de perder la vida aquí y ahora lleno el ser de París, sabe que puede morir intentando cumplir una promesa hecha a ÉL, el mismo que puso a la bestia en el mundo.
Sabia que podría salvarse rompiendo tal promesa, aun estaba a tiempo de huir y rehacer su vida lejos de la orden, y sin embargo sabia que al hacer esto dejaría de ser hombre.
Peor aun, un mundo completo confiaba su existencia en él, y no podía defraudarlo. París continuo con su avance, había tomado su decisión, seria un hombre, seria un héroe, y seria libre cumpliendo la promesa.
Sabe a donde dirigirse, al salón de los sabios, ahí estará el enemigo, es lo que buscaba, la destrucción de todo conocimiento de la orden de San Jorge, París no sabia si la bestia tenia algún motivo para ello, o solo era para seguir con la diversión, y realmente ya no importaba, los motivos quedaban en el olvido, lo único importante ya era el llegar al final de la cruzada.
París sabia que debía esperar lo peor, pero lo que sus ojos vieron lo hizo perder la fe, y odiar al creador con todas sus fuerzas.
Los sabios se encontraban sentados alrededor de la mesa, como acostumbraban en las juntas de la orden, pero ahora era una macabra representación de lo que París había conocido, la sangre inundaba la misma mesa donde el caballero San Jorge vigilaba a los sabios, las gargantas de cada uno de ellos se encontraba destrozada y destilando las ultimas gotas de sangre de sus cuerpos. Y a la cabecera, la bestia tenia aun agarrado al gran señor, y se alimentaba de él, lo tenia abrazado como cuidando que nada le pasara y sin embrago en ese mismo abrazo se le escapaba la vida.
París nuevamente se detuvo en seco sin saber que hacer, la bestia sin prisa y sin preocupación termino su labor y arrojo a los pies de París el cuerpo inerte del señor, sin vida, para siempre...
Involuntariamente la boca de París se abrió y de ella solo se pudo escucha un “Dios mío”
La voz de la bestia inundo el cuarto, París había esperado una voz llena de maldad, una voz salida de la boca del infierno, y sin embargo la voz del eterno no era muy distinta a la suya y le dijo:
“Caballero, aun no entiendes que tu Dios te ha abandonado?
Nada le importa ya lo que pase en su creación, y nada le importa que haga su creación, así que no lo menciones, por que gracias a él y a su hijo es que estoy aquí, defendiendo mi vida, yo no pedí ser lo que soy, y sin embargo lo soy, eso me hace ser malo?”
París no supo que responder, todo el tiempo nunca pensó en la bestia como hombre, y sin embrago eso es lo que tenia frente a él, aun hombre siendo lo que es, y representando el papel que le había tocado.
París sintió su corazón dudar, se pregunto si su cruzada en verdad tenia razón de ser.
El eterno no decía mas, solo observaba como esperando a que él fuera el que tomara la decisión.
París no sabia que hacer, no sabia como proceder.
La bestia se acercaba hacia él, pero París no distinguía odio en él, no sentía temor, y ahora su espada descansaba sobre su mano apoyada en el costado derecho de su armadura.
“Caballero, entiende, solo hago lo que tengo que hacer”
Y dicho esto la bestia asesto un golpe en el costado de París y rió. La sorpresa fue dura para el héroe, no reacciono si no hasta que sintió la garra de la bestia saliendo de su carne y su sangre mojando su cuerpo.
En un movimiento imposible París levanto su espada y girando sobre su eje marco el camino del filo de su arma sobre el pecho de la bestia. París se dio cuenta que también sangraba, y eso significaba que podía morir...
La bestia sorprendida retrocedió, no esperaba la reacción del héroe.
Ambos se miraron fijamente y ambos leyeron en la mirada del otro que el final había llegado.
Ambos sabían que era el momento, se encontraban frente a frente, bestia y elegido, la batalla terminaba aquí y ahora.
El cielo se estremeció, nuestra ansiedad creció, era la hora final.
París levantó la vista e invoco a San Jorge y a el poder de la joya que no existe.
El cielo bramo herido y salvaje.
El odio se llevo la poca luz que existía, la penumbra inundo la casa de la orden, París corrió empuñando su espada por delante, el filo brillo en la oscuridad, se escucho el clamor del hierro pidiendo sangre.
La bestia rugió, sus garras se preparaban para nuevamente destrozar la carne, sus colmillos ansiaban la sangre del héroe.
El golpe final estaba por ser asestado, y con el una vida terminaría y la batalla eterna cerraría un nuevo capitulo en su existir, solo quedaba por descubrir que se vería al día siguiente, la luz purificadora del cielo, o la desgarrante oscuridad del abismo.
Un simple suspiro los separaba. París gritó! La bestia bramó!
Y entonces el Graf se pelo con el de enfrente y se armo un alboroto, y nos sacaron del cine y nunca supimos el final.
:cool:
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